quinta-feira, 23 de abril de 2015

SEVILLA: LOS VICTORINOS LEVANTAN LA FERIA. POR: PACO DELGADO DE LA CÁMARA.



"... Don Victorino podría parafrasear a Guerrita con aquello de “después de mí, naide…”


LOS VICTORINOS LEVANTAN LA FERIA DE SEVILLA
  • Antonio Ferrera se mostró magistral en todo lo largo y ancho de la tarde. Sólo tuvo un fallo su actuación, no tirarse a matar con decisión al cuarto de la tarde, después de haberle cuajado una faena memorable por cadenciosa e inspirada.

Domingo Delgado de la Cámara
Tuvieron que llegar los victorinos para enderezar esta feria a la deriva y ver una tarde de toros como Dios manda. No es la primera vez que los victorinos salvan la Feria de Abril. Todavía recuerdo, a mediados de los noventa, las caras de desprecio de los señoritos de los tendidos de sombra, ante las primeras corridas de Victorino Martín en Sevilla. Ya no existen tales reticencias, hasta el currito más nacionalista, reconoce abiertamente que la ganadería de Victorino Martín es la más importante de los últimos cincuenta años. Y en cuanto a casta, bravura y regularidad en el éxito, se haya a años luz de todas las demás. Don Victorino podría parafrasear a Guerrita con aquello de “después de mí, naide…”

El único victorino que no me gustó fue el primero por blando y soso. Segundo y sexto, fueron los típicos toros victorinos listos y exigentes, que podían haber roto si se les hubieran hecho bien las cosas. El tercero fue muy fiero y encastado. El cuarto fue alegre al caballo y en la muleta tuvo una clase excepcional. Le fue concedida la vuelta al ruedo con todo merecimiento. Pues bien, todavía fue más bravo el quinto de la tarde. Se comió el caballo en dos puyazos donde apretó por abajo, empujando más que el cuarto. Y en la muleta tuvo esa embestida humillada y vibrante de los buenos saltillos. Este quinto también merecía la vuelta al ruedo. Pero ya se sabe, esta clase de galardones suelen vincularse al éxito del torero, y El Cid estuvo como la chata…Además, los victorinos estuvieron muy bien presentados, por parejos y armoniosos.

Antonio Ferrera se mostró magistral en todo lo largo y ancho de la tarde. Sólo tuvo un fallo su actuación, no tirarse a matar con decisión al cuarto de la tarde, después de haberle cuajado una faena memorable por cadenciosa e inspirada. Después de haber toreado así, no se puede entrar a matar con tan poca decisión. Perdió dos orejas clamorosas, después de instrumentar la faena de la feria. Ferrera estuvo variado y torero con el capote en todas sus intervenciones a lo largo de la tarde. Con las banderillas destacó un gran par al quiebro. Y con la muleta puso una cátedra de sabiduría taurina.

Templó mucho y bien al soso primero. Pero lo grande llegó con el cuarto: “Mecanizado”, número 73, cárdeno bragao, de 544 kilos. Este toro fue muy alegre al caballo, pero se salió un poco suelto. Al último tercio llegó con una calidad excepcional. Y es que cuando un saltillo embiste bien, embiste mejor que cualquier otro toro. La embestida era muy templada y con mucha clase. Suele ser muy difícil estar a la altura de un toro así. Ferrera supo estar a la altura, en una faena que tuvo la virtud de ir a más. Después de dos series de asentamiento y apertura de caminos, llegó una gran serie de gusto y relajo con la izquierda. Otras dos con la diestra, llenas de temple y profundidad. Vuelta a la mano izquierda, para exprimir cabalmente los dos pitones del gran toro. Y final torerísimo a base de doblones y cambios de mano. La gente estaba ya puesta en pie, consciente del faenón que acababa de presenciar. Entonces…un pinchazo hondo muy trasero, otro pinchazo más y un golpe de verduguillo, dejaron el premio reducido a la vuelta al ruedo. Mientras Ferrera paseaba el dorado albero, yo me preguntaba: ¿Porqué no prodiga más esta maestría y deja salir a pasear tan a menudo a ese torero bullidor y ratonero? Creo que últimamente se emplea el término maestro con demasiada ligereza y a cualquiera llaman maestro. Sin embargo, vista la faena de ayer, creo que Antonio Ferrera sí merece este calificativo. Y por eso le exhorto: ¡Maestro, usted ya sabe cuál es su camino, no se aparte de él”.

El mal momento de El Cid me causa una honda preocupación. Y más teniendo en cuenta que dentro de cuarenta días está anunciado en Madrid con seis victorinos, nada menos. Si está como ayer, el petardo puede ser peor que el de Cagancho en Almagro. Para encerrarse con seis victorinos en Madrid, un torero debe estar en un excelente momento profesional. Plantear la encerrona para tratar de remontar una trayectoria en decadencia, puede ser una decisión de nefastas consecuencias. Puede arder Troya. Ayer fue muy triste contemplar cómo se le escapaba un victorino de bandera, al torero que mejor ha toreado estos toros en los últimos años.

Ya estuvo mal con su primero, un victorino que demandaba mucha precisión para hacerle pasar y hacerle romper. Se precisaba una muleta capaz de llegar hasta el hocico y tirar de la embestida con temple milimétrico, por abajo y hasta el final. El Cid no se decidió a hacerlo. Y en estas salió el quinto: “Estanquero”, número 52, negro entrepelao, de 589 kilos. Fue muy bien picado por Manuel Jesús “Espartaco”, con dos puyazos en todo lo alto. Daba gloria ver cómo apretó el toro metiendo los riñones. A la muleta el toro llegó humillando, embistiendo por abajo con mucha repetición. Haciendo un enorme esfuerzo, El Cid dio dos series apañadas con la diestra. Pero cuando se echó la mano a la zurda, el toro le desbordó con unas embestidas agresivas y constantes. El Cid se vino abajo, mientras veía impotente como el toro le ganaba la pelea. Por bravo y fiero, el toro mereció también la vuelta al ruedo en el arrastre. Pero cuando el torero está mal, nadie lo solicita. Una pena. El Cid malgastó un toro al que en otro tiempo habría dado gloria.

El tercero fue el que tuvo las hechuras más saltillas. Este toro me gustó mucho también por la fiereza mostrada y las exigencias planteadas. Escribano llevó a cabo un trasteo totalmente intermitente. Cuando aplicó la técnica que se aplica a un domecq cualquiera, el toro le desbordó. Cuando aplicó la técnica que debe aplicarse con el toro de saltillo, pudo con la embestida del bicho. Cuando citaba dando toques bruscos y sin bajar la mano, el toro le desbordaba. Cuando echaba la muleta al morro y tiraba de ella bajando la mano, dio dos buenas series de muletazos. Además, hubo más toreo con la diestra que con la zurda, y el mejor pitón del toro era el izquierdo. En fin, mucha voluntad, mucho barullo…pero a veces, mando y toreo largo, también. Después de una estocada algo baja, pero entrando bien, Escribano cortó una oreja. Todos sabemos que si Escribano fuera de Madrid y no de Sevilla, no la hubiera cortado. Pero en fin, peores orejas se han visto. En el sexto, Escribano se jugó la vida en banderillas y después hizo una faena muy parecida a la otra, pero en tono menor, porque el toro también transmitía menos. Escribano derrocha voluntad, interviene en los tres tercios, se le ve que no sufre delante del toro. Cuando consiga dar la lidia adecuada a cada encaste, puede ser un fijo de la corrida dura. Está en plena evolución.

¡Por fin salimos encantados de los toros gracias a Victorino! Vamos a ver qué tenemos para los próximos días…para mañana la corrida de la “beautifull” y para el sábado la corrida aldeana…¡Qué Dios nos coja confesaos!

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