quinta-feira, 1 de junho de 2017

UNA OLLA PITADORA. LA TAUROMAQUIA EN COLOMBIA CON CÉSAR RINCÓN Y LUIS FERNANDO CASTRO EN LA TERTULIA DE JORDÁN

Este mes tuvimos la dicha de volver a contar con el maestro César Rincón en la Tertulia de Jordán, tras la vez anterior en el 20º aniversario de la lidia de Bastonito, quién nos presentó al ganadero colombiano Luis Fernando Castro, para hablar de la situación actual de la tauromaquia en Colombia que es muy complicada, por no decir desesperada.
César Rincón y Luis Fernando Castro en la Tertulia de Jordán

En medio de un país con una guerra civil no declarada que dura más de 50 años y que actualmente se encuentra en vías de un difícil acuerdo entre el gobierno y la guerrilla, la tauromaquia es un problema menor, pero cuya prohibición ha sido adoptada como lema por políticos como el anterior alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, que cerró la plaza de toros cuando llegó al gobierno municipal.
Un salpicao de Guachicono bien armado
Castro es propietario desde hace cerca de 40 años de la ganadería de Guachicono de origen Torrestrella, su esposa Venus Zarzur es propietaria de la ganadería de Alhama de origen Jandilla, que pasta en las mismas fincas, repartidas una cerca de Cali y otra en la sabana de Bogotá. La ganadería de Alhama fue con la que se despidió de los ruedos el maestro César Rincón.
Una olla pitadora. Las dificultades y singularidades
 de la cría de ganado bravo en Colombia

La cría de ganado bravo encuentra dificultades inéditas en Colombia, debidas tanto a una situación tropical como a la ubicación en tierras altas que modifican la morfología y el comportamiento del ganado bravo, que actualmente es en gran parte de origen español o mexicano, no quedando apenas ganado criollo, procedente de las importaciones de la época de la colonia. En las tierras frías de la sabana de Bogotá, los toros cambian sus reacciones bravas y también físicas, por ejemplo, echan más pelo para protegerse, pero pierden pitones hechos de la misma sustancia.
Toros de Guachicono en Suesca,
en la sabana de Bogotá

Las dificultades de la importación de toros  a Colombia han ido suavizándose gracias a la inseminación artificial, de la que Luis Fernando Castro es un pionero. Selecciona las vacas nacidas en sus fincas, pero no así los sementales que sólo dan buenos productos, dice, al principio de su cruza, el llamado vigor híbrido. Por ello utiliza la inseminación artificial para lo que tiene un auténtico banco de semen con más de 40.000 pajuelas pertenecientes a más de 60 toros, de las ganaderías origen de sus hierros y también de otros, murubes, contreras, santacolomas de Buendía de origen Ibarra, comenta que también de un toro de Nuñez con el hierro de Rincón, es decir de los años 70 u 80.
Rafael Cabrera y Luis Fernando Castro

Entiende que las figuras del toreo no han ayudado mucho en la reinauguración de la plaza de toros La Santamaría de Bogotá, pues hubo muchos problemas para conformar los carteles pues todos querían torear los toros de “Ernesto Gutiérrez”, más suaves, templados y chicos, de origen Murube, quizá como un ejemplo de una cierta ceguera ante los problemas de fondo de la tauromaquia.
Tienta de machos en Guachicono.
Belicoso de Alhama
El precio de las entradas a las corridas en Bogotá subió mucho antes de la prohibición y ayudó a crear una imagen de espectáculo elitista, tan distinto al que existía en los años 90 cuando era una fiesta para todos y César Rincón su héroe popular.
Violentas protestas de los antitaurinos
en la reinauguración de la Santamaría en 2017

Anécdotas de la cría del toro bravo, tan distintas de aquí, curiosidades de la formación de las ganaderías colombianas, historias de la compra de ganado en España y de la inseminación artificial, formaron una mezcla metida en la Tertulia de Jordán a modo de una “olla pitadora”, nombre colombiano de la olla exprés, que tendremos para digerir durante largo tiempo.
Luis Fernando Castro firma un recuerdo
 para la Tertulia de Jordán

Las agresiones a la tauromaquia en Colombia, estuvieron presentes en la conversación, pues el futuro no parece halagüeño porque si no hay una ley reguladora en el Congreso antes de dos años, las corridas de toros se prohibirán en 2019. Esta prohibición es la espada de Damocles que pende sobre el futuro cercano, en una decisión política que no prohíbe por maltrato animal, ni las peleas de gallos, ni las corralejas, especie de capeas populares donde hay numerosos fallecimientos. A pesar de todas las dificultades las corridas de toros aún siguen vivas en Colombia.

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