ANTONIO BIENVENIDA Y SU HERMANO ÁNGEL LUIS EN CARACAS 1963

A la izquierda: La sonrisa del torero, señor Antonio Bienvenida, natural
 de Caracas y espada de fama mundial, con actuaciones en todos los 
ruedos, alternativa en Madrid -hace veintiún años del acontecimiento- 
lidiando reses de Miura mano a mano con su hermano Pepe. 
Foto: Sardá. A la derecha: La reunión cordial con Antonio y Ángel 
Luis Bienvenida en los extremos, con "Diamante Negro" en el centro
 y el aficionado Florencio Gómez, desde siempre admirador del arte
 de la dinastía Bienvenida. Foto: Sardá. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Comparto en esta oportunidad una interesante crónica taurina de mi 
querido y recordado amigo el Dr. Pepe Cabello (Q.E.P.D.) sobre
 una visita a Caracas, Venezuela, de los hermanos Antonio y Ángel
 Luis Bienvenida. Ellos vinieron por el motivo especial de la despedida
 del ídolo venezolano del toreo Luis Sánchez Olivares "Diamante Negro",
 con quien siempre les unió una entrañable amistad.


A continuación el escrito:

EL TORERISMO APODO DE LOS "BIENVENIDA" ES EN HONOR DE UN
 PUEBLITO DE BADAJOZ


(Por: Pepe Cabello)


Allí nació Manuel Mejías Rapela, fundador de la dinastía. 
Todos sus hijos recibieron la alternativa, confirmándola 
en Madrid. En la actualidad sólo Antonio y Juanito están 
activos. Antonio y Ángel Luis en Caracas.

Mientras el otoño se cuela por las calles de Madrid, rechinando las hojas de
 los árboles cuando el viento le clava estocadas de muerte, en Caracas el
 agua algunas veces interrumpe la lidia del sol, aguijoneando con sus pinchos.
 Pero no hay frío y el eterno verde de la campiña, con retazos sobre la
 ciudad, permitió la celebración de la corrida el pasado domingo en un 
clima agradable. Todo fue perfecto, una tarde emocionante para 
llevármela grabada muy adentro.

Habla Antonio Bienvenida. Le gusta este trópico donde se puede andar en
 mangas de camisa. Y al recordar ese otoño de los madriles –el cielo cambia
 de colores a cada instante- relata con pausa la historia de una dinastía. 
Su propio remoquete toreril, nacido en un pueblito de Badajoz. Forjado en
 sus comienzos por don Manuel, su padre, y sostenido por sus hijos. Todos
 fueron matadores de alternativa, confirmándola en Madrid. Es la gloria 
de los "Bienvenida" para sus páginas en la historia. Redactada con 
caballerosidad en la calle y con gestos, en el ruedo, frente a los toros.

DON MANUEL TODAVĺA TORERO CON 78 AÑOS

En la calle General Mola, N° 3, tienen su piso en Madrid, los padres de 
los "Bienvenida". Rincones para los recuerdos, con cuadros de Ruano
 Llopis, las estatuas de Benlliure y las miles de fotos, con programas,
 de don Manuel y sus hijos en sus luchas por los ruedos. Muchas veces 
la crónica viajera –en sus reiteradas apariciones en "El Nacional"- publicó
 detalles íntimos de ese hogar. Está en el primer piso, tiene atrás una 
especie de redondel con burladero para entrenar, es la única 
casa con autorización eclesiástica para celebrar misa, en su capilla
 bellamente adornada, y cuando alguno de los "Bienvenida" actúa en
 Madrid es obligatorio vestirse de luces allí.

-Mi madre con tantos hijos toreros –señala Antonio- se la pasaba casi todo
 el tiempo orando, pidiendo por nosotros. Entonces fue cuando autorizaron 
que en la capilla se pudiera celebrar misas.

Por las mañanas –cuerpo juncal, torero en el andar- sale don Manuel 
Mejías Rapela a pasear, a charlar a las puertas del café "Galatea".
Allí la tertulia obligada, con la presencia del corresponsal Federico
 Luceño, que habita en la esquina de enfrente. Y muchas veces el mismo
 don Manuel relataba al cronista los trozos de su vida.

-Nací en el pueblo de Bienvenida, en Badajoz, hace setenta y ocho años,
 un doce de febrero.

En honor de su patria chica decidió don Manuel usar el remoquete.
 Hace algunos meses bautizaron allá una calle con el nombre del 
torero, celebrándose un festival y numerosos actos.

Mi alternativa fue en Zaragoza, de manos de "Algabeño".

Era el 14 de octubre de 1905, confirmándola al año siguiente en Madrid. 
La campaña de don Manuel subió de tónica en 1910, cuajando 
éxitos importantes y acaparando triunfos. Fue cuando el crítico 
"Don Modesto" se atrevió a forjar una frase.

-A Bombita le decían, por ser el mejor en la opinión de ese cronista, 
lo llamaba "Papa de la torería". Y luego me confirió a mí el título de 
"Papa Negro"…

Así nació el otro apodo por el cual también se conoce a Manuel Mejías.
 Y cuando vino a América se quedó por estas tierras, toreando y
 haciendo de empresa. Entonces fue cuando estando en Caracas 
nació Antonio, un 25 de junio de 1922.

El CARAQUEÑO ANTONIO BIENVENIDA

Es Antonio el cuarto hijo varón. Desde pequeño sintió afición por los 
toreros, actuando de becerrista, tomando la alternativa en Madrid 
–esa misma tarde la confirmaba, de acuerdo con el ritual taurino- el
 jueves 9 de abril de 1942, siendo padrino su hermano Pepe, lidiando
 ambos, mano a mano, un encierro de Miura.

-No puedo olvidar ese momento –recuerda ahora Antonio-, siendo 
el astado de nombre "Cabileño" con el número setenta y cinco y cárdeno
 de pelo…

Después de ese momento, armado caballero en el ruedo, salió Antonio
 por el mundo a pregonar su arte. Cornadas y triunfos. En todas las
 primeras plazas del mundo, sin excepción de ninguna, figuró el nombre 
de Antonio. En México estuvo al reanudarse el Convenio –al lado de
 Pepe Luis Vázquez, "Gitanillo de Triana" y "Gallito"-, para posteriormente
 ganarse en Lima el Escapulario del Señor de los Milagros. En Colombia
 es difícil contar las presentaciones de Antonio, dándose el caso de ser
 de Caracas donde menos ha venido. Esta es su cuarta visita habiéndose
 representado por "Morenito de Valencia" al debutar en el Nuevo Circo.

-De este año puedo destacar mi éxito en Madrid, cortando 3 orejas
 –responde Bienvenida, cuando se le pide deje a un lado su habitual 
modestia- pero también en Valencia, en la corrida del Montepío de 
toreros, me sentí a gusto con el primero obteniendo apéndice…

No quiere Antonio Bienvenida destacar que fue padrino de "El Cordobés",
 cuando le cediera los trastos en Córdoba y que en todas partes, 
a la hora de un acontecimiento, su nombre es necesario. Para darle
 señorío, categoría, al espectáculo.

-Este miércoles, a las cinco de la tarde, salimos para Madrid.

El humo del cigarrillo también torea en sus manos. Premiado con la Cruz
 de Beneficencia, uno de los mejores Presidentes que tuvo el Montepío 
de Toreros, es Antonio Mejías Jiménez "Bienvenida" un nombre de 
historial, para figurar con honor siempre. Y cuando es necesario hacer
 su biografía, recordar sus hazañas, el punto de partida es Caracas, 
donde nació.

ÁNGEL LUIS ES AHORA APODERADO

Con Antonio vino a Venezuela, llegaron el domingo en la mañana, su 
hermano Ángel Luis, que retirado de los ruedos se ocupa de negocios
 taurinos. Se puede decir que es el apoderado de la simpatía, certero en 
sus gestiones.

-En esta temporada llevo a Antonio y a Juanito, así como a José María Clavel.

En México se presentó Juanito –aquí toreó una vez en Maracaibo, en el
 estadio de béisbol y también en el Nuevo Circo-, pero luego sufrió una
 enfermedad en los huesos que le cortó la campaña hispana. Por su parte
 Clavel, según relata Ángel Luis, empezó muy bien en Madrid, manteniendo
 su cartel en todas las plazas.

-Considero que en Caracas puede gustar mucho, pues es excelente en 
todos los tercios y con las banderillas fenomenal. En Cali fue herido el año
 pasado, es un ídolo en Colombia…

Ángel Luis mueve mucho las manos al charlar. El mismo perfil de 
sus hermanos –nariz aguileña, color blanco y pelo rubio- para 
eludir siempre en la conversación sus hazañas. El 11 de Mayo de 1944
 tomaba la alternativa en Madrid y sobre esa fecha señala Ángel Luis:

-Lidiamos reses de Cobaleda siendo mi hermano Pepe, el padrino de la
 ceremonia y Antonio el testigo. Fue la primera vez en la historia del toreo
 que actuaban juntos tres hermanos en una corrida como matadores de toros…

Posteriormente Ángel Luis se dedicó a negocios, fijando residencia
 en Colombia donde trabajaba en asuntos relacionados con madera. 
Dejaba, en su historial taurino, un estilo personal. Y fue uno de los 
primeros en dar muletazos mirando al tendido, suscitándose interesantes
 polémicas cuando algunos pretendieron asegurar que "Manolete" había
 sido el inventor de esa modalidad. Los periódicos sacaron a relucir una
 foto de Ángel Luis, en la plaza de Barcelona, que fue la prueba rotunda 
y que puso punto final a las discusiones.

-Todo eso es tiempo pasado ahora soy apoderado y en los ratos de ocio
 me dedico a estar en mi hogar, con mi señora.

Ángel Luis seguía moviendo las manos. Intercalando sonrisas y recuerdos.

JUANITO Y PEPE LOS OTROS HERMANOS

En la flor de su juventud, cuando estaba en la cima de la torería, murió 
Manolo Bienvenida, el hijo mayor de don Manuel. Fue una verdadera
 figura, en su época, brillando con luz propia al iniciar la fama de la dinastía
 "Bienvenida". A los diez y seis años recibía la alternativa en Zaragoza, 
cortando orejas. ¡Algo sensacional e increíble! Y el nombre de Manolito,
 la sonrisa en reto al peligro, es como una leyenda para comentar con
 nostalgia.

Quedaban entonces Pepe, Antonio, Ángel Luis y Juanito. El mayor, 
cariñosamente le dicen "Pepote", supo sostener con orgullo y fama
el prestigio de la casa. Nunca en su vida fue corneado –único caso
 habiendo actuado tantas corridas- siendo la figura central cuando la 
competencia "Manolete" y Arruza estaba a punto de comenzar. 
Fue Pepe la chispa que encendió esa rivalidad, forjando en 
todos los sitios trasteos magistrales. De esa forma, no pueden 
olvidarlo los verdaderos aficionados, se retiraba sin cortarse la coleta.
 Uno de los mejores banderilleros de todos los tiempos. 
Pepe Bienvenida toreaba excelentemente de capa y muleta. Supo 
seguir, frente a los bureles, el sendero marcado por los dos Manolos.
 Su padre y su hermano.

En Juanito se reunieron todas las calamidades, la mala suerte. 
Padecimientos físicos –ahora la afección de los huesos- le impidieron
 colocarse en sitial de honor, que por sus méritos era acreedor.
 En Barcelona, el venezolano César Girón le dio la alternativa y luego
 confirmó en Madrid. Está casado, viviendo en Madrid, en la misma 
calle General Mola, pero varias calles distante del hogar paterno.

LA DESPEDIDA CON UNA PROMESA

Esta tarde, a la cinco, viajan rumbo a Madrid los hermanos Antonio 
y Ángel Luis Bienvenida. Vinieron a Venezuela para la despedida del
 "Diamante Negro". Sobre el particular la pregunta es obligatoria. 
Y la respuesta no se hace esperar:

-No he pensado retirarme de los toros, esa es mi vida, mi mayor afición.

Con veintiún años de alternativa Antonio Bienvenida entrena todas 
las mañanas, acude a tentaderos y se presenta en festivales benéficos.
 Dada su categoría, viste de luces en contadas oportunidades, pero 
manteniendo todos los años número suficiente de festejos.

-A Caracas vendré otra vez, para llevarme las orejas y decir adiós! Eso sí,
 no sé cuándo tome esa determinación, la más difícil de mi vida!

Por primera vez el rostro de Antonio y Ángel Luis está huérfano de 
sonrisas. La pareja, los hermanos "Bienvenida", no quieren hablar de 
despedidas. Es un hasta luego. Aquí, en Madrid, en cualquier parte del
 mundo. Con el señorío sobre el tapete, la simpatía en el corazón.

PEPE CABELLO.

(Publicado en el Diario "El Nacional", el 2 de 
octubre de 1963).

EMILIO DE JUSTO Y LEONARDO HERNÁNDEZ, TRIUNFADORES DE SORIA 2019


También se les reconoció su paso por los Sanjuanes a Manuel Escribano, Jonathan Anaya y Victorino Martín.

Lunes, 28 de octubre del 2019

 El Casino de Soria fue testigo de la gala anual de entrega de premios de la feria taurina de Soria 2019. Una puesta de largo que entregó galardones y reconocimientos a los triunfadores del ciclo que se desarrolló el pasado mes de junio.

El diestro Emilio de Justo y Leonardo Hernández fueron reconocidos como gran triunfadores de los Sanjuanes, el diestro extremeño por su actuación el pasado 30 de junio, y el rejoneador por su triunfal puerta grande del día 26.

Como mejor ganadería se premió a la legendaria vacada de Victorino Martín, por el encierro lidiado el 29 de junio, que supuso el debut de la A coronada en Soria.

También se les entregó una mención especial al rejoneador Mario Pérez Langa, al diestro Manuel Escribano y al novillero Jonathan Anaya.

El acto estuvo presentado por Raúl Alonso, periodista de Es Radio y contó con la participación del director general de Tauroemoción, Alberto García.

domingo, 27 de octubre de 2019

Emilio de Justo y Leonardo Hernández acaparan los principales premios de la feria taurina de Jaén


El banderillero Joselito Rus y el novillero Marcos Linares también son distinguidos
Jaén,  octubre de 2019
Una vez finalizada la feria taurina de San Lucas de Jaén, el jurado compuesto por miembros de diferentes asociaciones taurinas de la ciudad, Federación Taurina, informadores taurinos, representantes del Ayuntamiento, propiedad de la plaza y empresa Tauroemoción, se reunió para fallar los premios puestos en juego para esta edición, quedando el cuadro de honor de la siguiente forma:
-          Triunfador: Emilio de Justo.
-          Mejor rejoneador: Leonardo Hernández.
-          Mejor banderillero: Joselito Rus.
-          Mejor novillero: Marcos Linares.
Además, el jurado quiso hacer una mención especial al ganado lidiado durante la feria, destacando su juego, presentación y el hecho de haber pasado íntegramente el reconocimiento en todos los festejos. También, se mencionó especialmente al espectáculo cómico-taurino “Diversiones en el ruedo”, por el éxito de  público cosechado, además de artístico.
Los premios se entregarán en una gala a celebrar durante el otoño – invierno, con presencia de los galardonados.

viernes, 18 de octubre de 2019

LOS DE CUVILLO PARA EL CARTELAZO DE JAÉN, EN LOS CORRALES






Jaén, 18 de octubre de 2019 Serán lidiados mañana, a las seis de la tarde por Cayetano, Emilio de Justo y Pablo Aguado. 
 Los toros de Núñez de Cuvillo han sido desembarcados y aprobados para el cartelazo de la feria de San Lucas de Jaén 2019. Se trata de un encierro hondo, con cuajo y remate, variado de capas y con un promedio de 515 Kg en la báscula, ya descansa en los corrales del Coso de La Alameda para ser lidiados mañana por Cayetano, Emilio de Justo y Pablo Aguado a las seis de la tarde. La expectación ex máxima para el cartelazo que cierra la temporada española con tres nombres propios del 2019. Es un run run constante entre los aficionados desde que se hizo oficial y eso se ve reflejado en taquilla. Las entradas están a la venta en las taquillas del Coso, en la web www.taureomocion.com y en el teléfono 633 838 898.

jueves, 17 de octubre de 2019

CENTENARIO DE LA ALTERNATIVA DE "CHICUELO" (Por: Rafael Dupouy Gómez)



El célebre diestro sevillano Manuel Jiménez “Chicuelo”. 
(Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Celebración del Centenario de su alternativa, a los 17 años de edad, en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, el 28 de septiembre de 1919, de manos de Juan Belmonte quien le cedió al toro “Vidriero” de Santa Coloma, ante la presencia de Manolo Belmonte.

Manuel Jiménez Moreno “Chicuelo” vino al mundo, el 15 de abril de 1902, en la calle Betis, número 11, del barrio de Triana (Sevilla). Vivió y se crió desde pequeño en la sevillana Alameda de Hércules. Hijo del matador de toros Manuel Jiménez Vera “Chicuelo” (padre), quien tomó la alternativa el 15 de septiembre de 1901, en Madrid, de manos de Antonio Moreno “Lagartijillo”, cediéndole al toro “Jineto” de la ganadería de Pablo Romero. “Chicuelo” (padre), había estado regular ante el toro de su alternativa; durante la lidia de su segundo, estuvo mal y le devolvieron el toro a los corrales. El diestro en un arrebato de rabia y frustración intentó suicidarse, sin lograr su cometido. Durante su carrera taurina sobresalió por su arte y buen manejo del capote, siendo un elegante banderillero, destacándose por su forma eficiente de matar a los toros.
Como dato curioso, Manuel Jiménez Vera “Chicuelo” (padre) se presentó en Venezuela para torear en la temporada 1904-1905. Debutó en Caracas, el 27 de noviembre de 1904 en compañía de José Campos “Campitos”, también debutante. “Chicuelo” (padre) triunfó, repitiéndose el mismo cartel, el 4 de noviembre de 1904. El 18 de diciembre de 1904, se celebró en el Circo Metropolitano de Caracas una corrida a beneficio de “Chicuelo” (padre), lidiando y matando siete toros en solitario de la ganadería venezolana “El Banco”, siendo admirable el arte y valor que impuso esa tarde. El 25 de diciembre de 1904, “Chicuelo” (padre) se presentó con Emilio Soler “Canario”, su maestro, actuando de sobresaliente José Campos “Campitos”, el día siguiente, 26 de diciembre, triunfó en Cagua (Estado Aragua).  El 1 de enero de 1905, “Chicuelo” (padre) compartió cartel con “Canario” y “Campitos”. El 8 de enero de 1905, “Chicuelo” (padre) se presentó con el venezolano Pablo Mirabal “El Rubio”, quien resultó corneado en la ingle y “Canario” que se fracturó el peroné a consecuencia de una voltereta. “Chicuelo” (padre) terminó la corrida escuchando palmas. Los astados pertenecieron a la ganadería del Gral. Juan Vicente Gómez. El 15 de enero de 1905, “Chicuelo” (padre), en la corrida de su beneficio y despedida de Venezuela, compartió cartel con los diestros venezolanos “El Rubio” y Vicente Mendoza “El Niño”, a quien le concedió la alternativa. Vicente Mendoza era el padre del popular matador de toros Julio Mendoza Palma. A “Chicuelo” (padre) lo acompañó en su cuadrilla, Eduardo Borrego Vega “Zocato”, la persona que crió e introdujo en el toreo a su hijo, el posteriormente famoso, Manuel Jiménez Moreno “Chicuelo”.


Manuel Jiménez Vera “Chicuelo” (padre) anunciado y actuando en el Circo Metropolitano de Caracas, Venezuela, en 1904. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).


“Chicuelo” (padre) enfermó de tuberculosis y falleció el 18 de noviembre de 1907. Su hijo, Manuel Jiménez Moreno “Chicuelo”, tenía cinco años de edad cuando perdió a su padre. Su tío Eduardo Borrego Vega “Zocato”, se encargó, a la muerte de “Chicuelo” (padre), de criar, educar y formar a su sobrino como torero. Posteriormente, llegó a convertirse en su apoderado. Como dato curioso, el célebre diestro Ricardo Torres “Bombita”, organizó una suscripción en Sevilla a beneficio del desaparecido “Chicuelo” (padre) y “Pepete” tuvo la misma iniciativa en México en donde “Chicuelo” (padre) gozó de gran estima y simpatía.

Manuel Jiménez Moreno “Chicuelo”, cosechó innumerables triunfos y se destacó como el mejor novillero de su época. A los 16 años debutó, el 19 de abril de 1919, en Sevilla. 

Tomó la alternativa a los 17 años de edad, en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, el 28 de septiembre de 1919, de manos de Juan Belmonte quien le cedió al toro “Vidriero” de Santa Coloma, ante la presencia de Manolo Belmonte. 


Alternativa de "Chicuelo" en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, el 28 de septiembre de 1919, de manos de Juan Belmonte. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).


El 30 de septiembre de 1919, en la misma plaza, “Chicuelo” fue el triunfador de la tarde al cortar dos orejas, alternando con Rafael Gómez “El Gallo”, Juan Belmonte y Manolo Belmonte, ante reses de Pérez de la Concha y de Rincón.

El 18 de junio de 1920, confirmó su alternativa en Madrid, lidiando al toro “Volandero” del Duque de Veragua, que no resultó bueno para su lucimiento. A su segundo enemigo, le realizó una gran faena, saliendo a hombros a pesar de no haber acertado con la espada. Compartió cartel con Rafael Gómez “El Gallo”, Juan Belmonte y Diego Mazquiarán “Fortuna”. El 21 de abril de 1921, lidiando reses de Miura en el Maestranza de Sevilla, “Chicuelo” cortó dos orejas, alternando con Rafael Gómez “El Gallo” y Manuel Granero. Realizó viaje a América, triunfando en Lima, Perú. Ese año sumó 70 corridas de toros.

En el magnífico libro escrito por mi recordado amigo, el destacado cronista taurino venezolano Dr. Pepe Cabello, “Toreros fuera del ruedo”, Manuel Jiménez “Chicuelo” le explicó cómo surgió la creación de la “chicuelina”, su principal aporte en la historia del toreo, además del pase de “costadillo” y el “delantal”. Recordaba que una tarde cualquiera en Sevilla, había ejecutado el lance, pero en Valencia (España), compartiendo cartel con Manuel Varé “Varelito” y Manuel Granero, el 9 de abril de 1922 ante el toro “Muleño” de Guadalest, se dio cuenta que había realizado una innovación en el toreo de capa, la “chicuelina”. Recordaba el maestro sevillano lo siguiente:

“Fue a un toro de Guadalest que le pertenecía a Granero, me embistió con fuerza. Yo había realizado esa tarde en Valencia (España) muchos quites, el público esperaba con interés mi intervención. Entonces giré con las manos en alto, envolviéndome con el capote, en seis oportunidades. ¡La gente enloqueció! Mi lance original era con las manos en alto, muy diferente a la “chicuelina” actual con los brazo caídos. Después de realizar el lance en Valencia (España), no me recordaba cómo había sido aquel momento de inspiración. ¡Y tuve que ensayar de nuevo para hacerlo! Existe la creencia que yo sólo toreaba con el capote, pero en verdad me considero como un buen muletero. Claro, mi “chicuelina” me dio mucha fama, la gente al escuchar el nombre de “Chicuelo” piensa en la capa”.

El 29 de septiembre de 1924, en la Maestranza de Sevilla ante ganado de Pérez de la Concha, “Chicuelo” triunfó cortando dos orejas y rabo. Lo acompañaron esa tarde los diestros Antonio Posada y Manuel Báez “Litri”. El 12 de octubre de 1924, en la misma plaza, volvió a triunfar cortando dos orejas. Actuaron el rejoneador cordobés don Antonio Cañero, Ignacio Sánchez Mejías que cortó una oreja esa tarde y Antonio Posada. Se lidiaron reses de Flores Íñiguez (2), Guadalest (2), Rincón (2) y Flores Tassara (1).

Manuel Jiménez “Chicuelo”, viajó a México y obtuvo numerosos triunfos importantes, especialmente en los años de 1924, 1925, 1926 y 1927, convirtiéndolo en un auténtico ídolo de la afición de ese país. Compartió varias veces cartel con Rodolfo Gaona. El 25 de enero de 1925, en la plaza de toros de El Toreo, México, D.F., realizó una gran faena al toro “Toledano” de la ganadería de Atenco, recibiendo los máximos trofeos. El 1 de febrero de 1925, en el coso de El Toreo, estoqueó cinco toros de San Mateo al resultar herido su compañero de cartel Rodolfo Gaona. “Chicuelo” le cortó las orejas y el rabo al toro “Lapicero”. El 25 de octubre de 1925, en la plaza de toros de El Toreo, México, D.F., realizó al toro “Dentista” de la ganadería de San Mateo, una faena inmortal y grandiosa, recibiendo a su enemigo con ocho espléndidas verónicas. Con la muleta, ejecutó alrededor de 25 pases naturales maravillosos, de la firma y por alto de gran factura. Le otorgaron las dos orejas y el rabo a pesar de no estar bien con la espada, saliendo cuatro veces a los medios para agradecer al público la ovación. Alternó esa tarde con los diestros el mexicano Juan Silveti y el español Manolo Martínez. También, en la misma plaza, el 26 de diciembre de 1926, nuevamente triunfó cortándole las dos orejas y el rabo al toro “Pintor”, cuarto de la tarde, de la ganadería mexicana de San Mateo. Alternó con los diestros Marcial Lalanda y José “Pepe” Ortiz. “Chicuelo” volvió a cortar dos orejas y el rabo, en la misma plaza, el 6 de febrero de 1927, a un toro de la ganadería de San Diego de los Padres, en la Corrida de la Prensa, en un mano a mano junto a José “Pepe” Ortiz, teniendo que soportar el torrencial aguacero que caía.

Manuel Jiménez “Chicuelo” contrajo matrimonio, el 10 de noviembre de 1927, con la bellísima y simpática Dolores Castro Ruiz, la popular bailaora y cupletista conocida como “Dora la Cordobesita”. La famosa esposa de “Chicuelo”, frecuentemente, aparecía fotografiada con sombrero cordobés y guitarra, en otras imágenes, se le podía ver luciendo montera y capote de paseo. Llegó a cautivar la atención del genio de la pintura Julio Romero de Torres, quien la inmortalizó en varios de sus cuadros sirviéndole de modelo.

El 24 de mayo de 1928, en Madrid, “Chicuelo” realizó al toro “Corchaíto” de la ganadería de don Graciliano Pérez Tabernero, una faena memorable, considerada por los críticos y aficionados taurinos como una de las mejores realizadas en todo el siglo XX. Destacaron sus series ligadas de naturales, su gracia sevillana y torería. Había pinchado en lo alto dos veces y colocó media estocada en buen sitio que le valieron, a petición del público, las dos orejas y el rabo. Ese año toreó un total de 81 corridas ocupando el primer lugar del escalafón taurino. El 28 de octubre de 1928, en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, “Chicuelo” obtuvo otro triunfo clamoroso al cortar dos orejas y rabo, ante reses de Moreno Santamaría, en un mano a mano junto a Francisco Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”. 

La inolvidable faena de “Chicuelo” en Maracay (Venezuela)

En la Maestranza de Maracay, Venezuela, año 1935. De izquierda a derecha: Florencio Gómez Núñez, Vicente Barrera, Juan Vicente Gómez Núñez y Manuel Jiménez "Chicuelo". (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).


Para las Ferias de Maracay de 1935, los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, contrataron a la gran figura del toreo de España, el genial artista sevillano, Manuel Jiménez “Chicuelo” que de todos los toreros de aquella época, era quizás el que tenía mayor personalidad. Con sus célebres “chicuelinas”, lance que se convirtió en innovación aportada por el toreo de capa del artista y que tanto interés despertó en el público. Señalaba mi abuelo Florencio al respecto: “A mi hermano Juan Vicente y a mí nos pareció interesante traerlo a Venezuela, especialmente, para presentarlo en la Maestranza de Maracay (Venezuela), porque “Chicuelo” representaba la gracia, el garbo y la elegancia. Era un torero muy fino y artista. El mejor cultivador del pase natural”.

Como en las Ferias anteriores, se presentaron subalternos de gran renombre y prestigio como: Benito Martín “Rubichi”, banderillero sevillano de corta estatura que era íntimo amigo de Manuel Jiménez “Chicuelo”. Ingresó en su cuadrilla en 1927, convirtiéndose en uno de los subalternos más solicitados. “Rubichi” y Rafael Ortega “Cuco” actuaron bajo las órdenes de “Chicuelo” en las tres corridas que toreó en Maracay.
  
El Programa de las Feria de Maracay de 1935, anunciaba lo siguiente: “Entusiasmo de los fanáticos por la colorida fiesta de la sangre y del sol y orgullo no tan sólo de los aficionados sino de todo buen venezolano, es el que podamos ver en nuestras arenas patrias a Vicente Barrera, quien con Ortega y Juan Belmonte integran la máxima trinidad del toreo español, y al famoso autor de las chicuelinas, Manuel Jiménez, “Chicuelo”. Justa admiración le debe la afición venezolana, a los señores don Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, propietarios de “La Providencia”, ganadería en la que cifran sus más ardientes esperanzas los verdaderos amantes de la magnífica fiesta, y sin cuya desinteresada cooperación e inteligentes esfuerzos, no habría tomado el auge que tienen actualmente entre nosotros, esta fiesta de la luz y del valor que bien se podría llamar, con absoluta propiedad: La Fiesta de la Raza”.

En la primera corrida de la Feria de Maracay, el 18 de enero de 1935, actuaron los diestros españoles Manuel Jiménez “Chicuelo” y Vicente Barrera en compañía del matador de toros mexicano David Liceaga. Se lidiaron  tres toros media casta de “La Providencia” y tres toros de pura casta de Don Graciliano Pérez Tabernero. El Gral. Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, acudió a presenciar la corrida, que por cierto estuvo bastante animada por la gran concurrencia de público. Los diestros participantes lograron algunos detalles de buen arte. “Chicuelo” destacó por su toreo de capa, fino y variado. Con la muleta ejecutó algunos pases de calidad y clase, siendo muy ovacionado en el cuarto toro, dando la vuelta al ruedo. Lo más vistoso y destacado de la corrida, fueron los quites con el capote realizados por “Chicuelo” y Barrera al cuarto toro de Graciliano Pérez Tabernero que permitió el lucimiento de ambos, hasta provocar el delirio del público que premió la belleza de sus quites lanzando prendas y sombreros al redondel.

David Liceaga, sufrió una cornada de 15 centímetros de profundidad en la axila por un toro media casta de “La Providencia”, convirtiéndose en el primer torero herido por asta de toro en la Maestranza de Maracay. La cornada fue impresionante porque parecía que el toro lo había herido en el pecho  El diestro mexicano fue trasladado, inmediatamente, a la enfermería siendo atendido por el personal médico que realizó una excelente intervención. “Chicuelo” tuvo que matar al toro con media estocada en lo alto y descabello.

En la segunda corrida de la Feria, celebrada el sábado 19 de enero de 1935, actuaron los diestros Manuel Jiménez “Chicuelo”, Eleazar Sananes “Rubito” y Vicente Barrera, enfrentándose a tres toros media casta de “La Providencia” y tres de pura casta de Don Antonio Pérez Tabernero. Esa corrida fue histórica y memorable, por lo que realizó “Chicuelo” aquella tarde, que hizo al público presente aplaudir con entusiasmo su extraordinaria faena.

Recordaba mi abuelo Florencio Gómez Núñez: “En mi opinión, la faena más grande hecha en Venezuela fue la realizada por Manuel Jiménez "Chicuelo", en la Plaza de Toros Maestranza de Maracay el 19 de enero de 1935. El toro se llamaba “Carpintero”, era el cuarto de la tarde, marcado con el número 61, de Don Antonio Pérez Tabernero. “Chicuelo” le cortó las dos orejas y el rabo, pero no fue sólo por cortar las orejas y estar muy bien, sino por el arte que le imprimió el torero sevillano a ese toro.


Le pegó diez y seis naturales a un toro perfecto, bravo y noble. Fue el ejemplar mejor lidiado que he visto en Venezuela y quizás en mi vida, porque en España tampoco vi nunca a un toro tan bien lidiado como ese. A tal punto que esa faena la recuerdan todos los aficionados enormemente y no la pueden olvidar. "Chicuelo" toreó divinamente bien con el capote, con ese estilo clásico de sus verónicas a pies juntos y además haciendo el compás y dando una media verónica de las más grandes vistas por mí hasta este momento. Sensacionales y clásicas fueron las cinco "chicuelinas" que realizó al toro “Carpintero” de la gran faena de Maracay.

Manuel Jiménez “Chicuelo”, ejecutando su clásica “chicuelina” durante la célebre actuación en la Maestranza Maracay, Venezuela, el 19 de enero de 1935. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Manuel Jiménez “Chicuelo”, antes de irse para España, nos regaló el traje de luces tabaco y oro que vistió en esa memorable tarde, acompañado con una bonita dedicatoria. “Chicuelo” siempre recordaba con especial cariño, esa faena que realizó en Maracay, considerándola como una de las mejores ejecutadas por él, en toda su carrera taurina”.

La dedicatoria de Manuel Jiménez “Chicuelo” a los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, decía: “Con este traje tabaco y oro he toreado muy a mi gusto el toro N° 61, “Carpintero”, de Don Antonio Pérez Tabernero, de San Fernando, en la segunda corrida de la Feria de Maracay, la tarde del sábado 19 de enero de 1935. Lo regalo a los caballerosos aficionados, Don Juan Vicente y Don Florencio Gómez Núñez, con toda simpatía en demostración perdurable de mi afecto y amistad sinceros”.
Manuel Jiménez “Chicuelo”
(Maracay, 21 de enero de 1935)

Rafael Dupouy Gómez, autor del artículo, muestra la cariñosa dedicatoria que Manuel Jiménez "Chicuelo" le hizo a su abuelo Florencio y su tío Juan Vicente  Gómez Núñez en 1935. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

La crónica taurina publicada en el periódico “El Nuevo Diario”, reseñó sobre la gran faena de “Chicuelo”, lo siguiente: “Manuel Jiménez “Chicuelo” y Vicente Barrera cortan orejas y rabos. Sananes cumplió. Los toros de Antonio Pérez de San Fernando, excelentes, y buenos los de La Providencia. La corrida fue prestigiada por el Presidente de la República, Benemérito General Juan Vicente Gómez, sus familiares y Cuerpo de Edecanes.

¿Cómo decir que torea “Chicuelo” con el capotillo? Decirle a nuestros lectores que con las manos muy bajas, pasando el toro muy cerca, mandándole como las propias rosas, cuidándolo muchísimo, suavemente, metiendo el capote en los hocicos desde muy lejos y llevándolo hipnotizado en todo el viaje, es cosa que ya han dicho todos, pero explicar cómo lo hace Manolillo Jiménez es imposible; solamente recurriré a decir que “Chicuelo” se copia a sí mismo, se mejora en cada lance y se parece solamente a Manuel Jiménez, el de Sevilla. Pero donde “Chicuelo” se salió de sus propias normas fue en la faenaza de muleta que escribió sobre las arenas del circo, en su toro cuarto, de D. Antonio Pérez de San Fernando; no lo olviden.
           
Prodigio de naturales como si hacerlos delante de un astado fuera la cosa más natural del mundo, sus preciosos pases de costadillo, de pecho, molinetes y ayudados por alto, siempre sobre la mano izquierda. Pero el gran mérito, el enorme mérito de esta faena, no fue la variedad y calidad de los pases que dio al bravo toro de casta, fue la serie de pases idénticos, sin alterar para nada el ritmo de la embestida del toro, ni hacer mover siquiera los machos de la taleguilla.
           
Fue en resumen una faena de cuarenta o cincuenta muletazos enormes, mejor siempre el último, ligada en un palmo de terreno, sin permitir que una sola vez metiera nadie el capote. Solo y en los medios toreó a placer, regalándose el ánimo, satisfaciéndose a sí mismo, y casi sin darse cuenta que miles de personas puestas en pie rugían y agitaban los pañuelos, pidiendo la oreja, cuando aún el diestro no había ni quería cuadrar al animal.
           
A matar entró como lo han dispuesto los técnicos y mandones de la torería, derecho y con la vista fija en el morrillo, para dejar una casi entera que tumba al toro patas arriba. En medio de atronadora ovación, corta orejas y rabo, con vuelta al ruedo, salida a los medios y el delirio que ha producido calentura al 90 por ciento de los espectadores. Si en lugar del técnico Henrique Chaumer, tenemos a otro, “Chicuelo” se trae el toro para el hotel de regalo; primero las orejas, después el rabo, las patas, la cabeza y el lomo. Ahí ha quedado esa faena, escrita por Manuel Jiménez “Chicuelo” en las arenas de la Maestranza de Maracay, en la tarde del 19 de enero del año de gracia 1935”.
           
Recordó Manuel Jiménez “Chicuelo”, en una charla en el hotel Colón de Sevilla con el cronista taurino venezolano Pepe Cabello, publicada en el libro “Toreros fuera del ruedo”, su memorable faena en Maracay, aquel 19 de enero de 1935: “Sinceramente considero que fue una de mis mejores faenas. Era bravo el toro y le pude dar muchos naturales. ¡Muchos!”

La tercera y última corrida de la Feria de Maracay fue celebrada el domingo 20 de enero de 1935. Componían el cartel los diestros: Manuel Jiménez “Chicuelo”, Vicente Barrera y Juan Martín Caro, “Chiquito de la Audiencia”. Marcó un gran acontecimiento taurino, y fue una corrida histórica, ya que por primera vez en Venezuela se lidiaron en una misma corrida seis toros españoles de pura casta. Tres toros de don Graciliano Pérez Tabernero, de Salamanca (Divisa: azul celeste, rosa y caña) y tres toros de pura casta de don Antonio Pérez, de San Fernando, Salamanca (Divisa: azul, encarnada y amarilla).

Manuel Jiménez “Chicuelo” fue ovacionado, fuertemente, después de realizar el paseíllo, como recuerdo de la extraordinaria faena realizada por él en la corrida anterior. Estuvo muy dispuesto y entregado en ambos toros. Volvió a deleitar al público asistente toreando con el capote. Con sus compañeros de cartel, hizo unos quites muy vistosos y los tres matadores fueron muy aplaudidos por sus magníficas demostraciones de arte. “Chicuelo” realizó una buena faena de muleta a su segundo toro que pudo ser premiada con la oreja, pero falló con la espada y esto le privó del trofeo. Vicente Barrera, consiguió un resonante triunfo realizando una faena variada y completa que le valieron las dos orejas y el rabo de su segundo toro.

El 7 de marzo de 1937, nació el hijo de Manuel Jiménez “Chicuelo”, Rafael Jiménez Castro, quien se convertiría, posteriormente, en matador de toros, anunciándose como “Chicuelo Hijo”, tomando la alternativa, el 6 de abril de 1958 en Sevilla de manos de Antonio Ordóñez y Manolo Vázquez como testigo. Su padre Manuel Jiménez “Chicuelo” presenció emocionado desde el callejón la corrida. Otro de sus hijos, Manuel Jiménez Castro, también incursionó en el toreo como novillero.

El 2 de julio de 1939, en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, en la corrida de la Prensa, lidiando reses de don Clemente Tassara, Manuel Jiménez “Chicuelo”, le dio la alternativa a Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete”, actuando de testigo Rafael Vega de los Reyes “Gitanillo de Triana”. El maestro sevillano “Chicuelo”, cortó dos orejas y rabo; “Gitanillo de Triana”, cortó dos orejas y Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete, dos orejas. El 4 de junio de 1942, triunfa “Chicuelo” nuevamente en esa plaza de toros, ante reses de Núñez, en la corrida de la Prensa, cortando dos orejas y rabo, alternando con el “Andaluz” y Antonio Bienvenida.


Manuel Jiménez “Chicuelo”, concediéndole la alternativa a “Manolete”, el 2 de julio de 1939 en Sevilla. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Manuel Jiménez “Chicuelo”, se presentó nuevamente en tierra venezolana en 1940, actuando tres tardes en el Nuevo Circo de Caracas. El 14 de enero, en compañía de Antonio García “Maravilla” en un mano a mano, lidiando toros de la ganadería del marqués de Villamarta. Los diestros, a pesar de su buena voluntad, no pudieron lucirse por el comportamiento de las reses. El 21 de enero, se volvió a presentar “Chicuelo” con Joaquín Rodríguez “Cagancho” y José Ignacio Sánchez Mejías, quien recibió la alternativa de manos de “Chicuelo” (considerada no válida en España). Se lidiaron toros de la ganadería de doña Rosalía Surga. “Cagancho” fue el triunfador cortando dos orejas a su primer enemigo. “Chicuelo” sobresalió ante su primer toro realizando sus célebres “chicuelinas” y escuchó música en su segundo. El 28 de enero, se lidiaron toros de don Felipe Bartolomé para los matadores Manuel Jiménez “Chicuelo”, José Ignacio Sánchez Mejías y Jaime Pericás que cortó dos orejas y rabo a su segundo.


Su última actuación fue el 1 de noviembre de 1951 en Utrera, Sevilla, ante reses de Concha y Sierra, apadrinando a los doctorados Juanito Doblado y Juan de Dios Pareja Obregón. El 25 de abril de 1965, la muerte de su queridísima e inseparable esposa, Dolores Castro Ruiz “Dora la Cordobesita”, sumió a Manuel Jiménez “Chicuelo” en una profunda tristeza que afectó mucho su estado de ánimo. Fue un matrimonio feliz. “Chicuelo”, partió a su encuentro entregando su alma en Sevilla, el 31 de octubre de 1967. Como un merecido homenaje de reconocimiento y recuerdo a su torería, se inauguró una bellísima escultura en bronce de Manuel Jiménez “Chicuelo” en el barrio sevillano de la Alameda de Hércules por el alcalde de la ciudad, el 21 de agosto de 2009. Su hijo Rafael Jiménez Castro “Chicuelo Hijo” estuvo presente en el acto.


En el Centenario de su alternativa, he querido recordar en este artículo a la gran figura del toreo que fue Manuel Jiménez “Chicuelo”, quien dejó plasmadas para la posteridad faenas de ensueño como la realizada en la Maestranza de Maracay en 1935 y en otras plazas de toros importantes del mundo.


Rafael Dupouy Gómez